miércoles, 29 de octubre de 2014

DESCONECTATE PARA CONECTARTE.


 Las personas vivimos en un mundo inmerso y condicionado por la tecnología. En este siglo XXI impera la globalización.
Nuestras computadoras, nuestros telefonos móviles y todos nuestros dispositivos electrónicos son parte de una red que nos ayuda a estar conectados y nos generan una sensación de dominio de nuestro entorno que generaciones anteriores no tuvieron la posibilidad de experimentar. Somos seres instantáneos y demandamos que todo lo sea.

Los medios de comunicación son un invento buenísimo que une y conecta una región con distintas partes del mundo...
Un claro ejemplo es este: Yo que vivo en Argentina me comunico por chat en milésimas de segundos con Halima que vive en El Cairo, Egipto.
Y así sucesivamente muchas personas más.

Los medios de comunicación se utilizan para comunicar, vender, informar, satisfacer necesidades laborales/ escolares, entretenimiento o para el mismo ocio, entre otros usos más.

En este entramado de informaciones y comunicaciones que viajan de un lado del mapa hacia el otro repentinamente, nos encontramos nosotros: hombres light. Seres sin ser, sin esencia, que se rigen en base a características principales: de Permisividad (hombre sin límites), Relativismo (todo le da igual), Consumismo, Materialismo y Hedonismo (que vive el instante inmediato). Seres que viven su vida a través de una pantalla creyendo estar al tanto de todo, sin salir al mundo exterior. Seres que basan su autoestima de acuerdo a la cantidad de “Me Gusta” y comentarios que tengan en sus fotos y estados de Facebook. Seres que se dejan atrapar por esta red que homogeniza pensamientos, convirtiéndolos en superficiales. Seres para los cuales el placer y la comodidad son sinónimo de felicidad.

¿Y si en lugar de tan sólo reproducir comenzáramos a generar? ¿Y si en vez de publicar fotos sexys nuestras comenzáramos a publicar imágenes que representen el valor de la vida, de la palabra, la fidelidad, la amistad, etc ? ¿Y si en lugar de mandarnos un montón de mensajitos con nuestros amigos por whatsapp nos juntáramos con ellos a tomar un café?

Atravesados por esta era tecnológica a la que nadie puede escapar, debemos aprender a utilizan correctamente los medios que tenemos a nuestro alcance.

No volvamos nuestra vida dependiente de un aparato. Ni mucho menos permitamos que la tecnología se convierta en el centro de nuestra vida porque si éste no estuviera... ¿Qué? ¿No seríamos nada? ¿no tendríamos vida? ¿Qué pasaría, moriríamos?. No exageremos.
¡Es hora de Desconectarse para realmente conectarse con nuestro alrededor! y así poder actuar.

Porque como dice Paulo Coehlo, "PODEMOS TENER TODOS LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DEL MUNDO, PERO NADA, ABSOLUTAMENTE NADA, SUSTITUYE LA MIRADA DEL SER HUMANO."

Y  pensar.. ¿Para qué quisiera utilizar los medios de comunicación yo? ¿Para generar chisme, líos? ¿para exhibir mi cuerpo a cambio de Me Gustas? ¿Para quejarme de todo lo malo que vemos hoy? o ¿Para hacer un cambio en la sociedad? Yo me quedo con esta última, para HACER UN CAMBIO. UN CAMBIO QUE NOS LLEVE A LA UNIDAD, AL AMOR. UN CAMBIO QUE NOS HAGA RETOMAR EL SENTIDO DE LA REALIDAD, DE LOS VALORES, DE LA VERDAD.

Los medios de comunicación tienen una fuerza impresionante. Un comentario tuyo en twitter positivo y que construya nuestra Nación puede ser retwitteado por un usuario del Congo. Imaginate el cambio que podés hacer con algo tan mínimo y simple. Pensá, ¿Qué mensaje te gustaría dar?

¡Jóvenes enarbolemos la bandera de lo sólido, lo firme, lo verdero! No debemos permitir que los valores se diluyan por el consumismo, la tecnología, la globalización... Es nuestra misión el despertar conciencias y fortalecer los vínculos personales del cara a cara que se pierden a través de.

Con algo tan mínimo podés hacer un GRAN cambio.




martes, 21 de octubre de 2014


El compromiso social es esa obligación que tomamos para con todos aquellos que se encuentran a nuestro alrededor. Es una labor social en la que invertimos tiempo, dinero, ideas, ganas en un proyecto destinado a cumplir las necesidades de la sociedad.
Una persona está realmente comprometida con un proyecto cuando hace todo por alcanzar su meta y se empeña al máximo en su trabajo poniendo todas sus capacidades para conseguir llevarlo a cabo, aunque eso implique dejar de hacer cosas para uno mismo.
El tiempo es algo divino, es lo más preciado que tenemos y una vez que se va no vuelve más, pero… ¿no es más valioso compartirlo con alguien que lo necesite en vez de malgastarlo en mí mismo? ¿Cómo puedo comprometerme con cualquier cosa si no puedo ni siquiera prestar mi tiempo, si soy egoísta?
Comprometerse socialmente es darse por completo, es saber que sí se puede cambiar, es ser consciente de que por más que mis acciones sean pequeñas van a valer la pena si logran cambiarle la vida, la semana o el día a una persona.
No es necesario hacer una movida mundial, ni gastar millones de dólares, ni dejar mis estudios o mi trabajo para comprometerme con algo. A veces puede bastar con una sonrisa, con una mirada, con una iniciativa. Lo principal es proponérselo, es quererlo, es salir todos los días a buscar ese cambio convencido de que puedo lograrlo.

Necesitamos darnos cuenta del potencial que tenemos como sociedad para hacer MUCHISIMO más. ¡Dejar de esperar que los otros nos empujen y empezar a movernos por nosotros mismos! Cuando empezamos a comprometernos y a tirar de esa soga del bien, de la lucha, de las posibilidades es cuando nos damos cuenta de que no tendría que existir nada más en el mundo, que no hay nada más satisfactorio que la risa de un chico que puede estar jugando en vez de estar pidiendo monedas en la calle; que la sonrisa de una persona que va a poder comer después de días, que va a tener algo con qué abrigarse en el invierno…
Por suerte, en Rosario en Acc!ón podemos ver a muchos jóvenes comprometerse a más, a MUCHO MÁS. Esta reflexión es dedicada a ellos, a los que todos los días SUEÑAN con hacer un CAMBIO pero que no se quedan sólo en el sueño sino que HACEN ALGO para CONSEGUIRLO. Nuestras acciones nos definen por eso decidimos dejar de ser la “juventud perdida” para ser la “JUVENTUD COMPROMETIDA”.
Ojalá cada día seamos más los que soñamos por una sociedad mejor, mientras tanto nosotros seguiremos LUCHANDO por conseguirla…




Aimará Rodriguez Bossio

martes, 23 de septiembre de 2014

"Existe un punto en el que uno decide querer su propia vida...."

Existe  un punto en el cual uno puede  querer  las  drogas, como también existe  aquel en el que uno decide  querer  su propia  vida.

Una adicción es como una muleta sin la cual "somos incapaces de disfrutar la vida". Sin embargo, muchas de las actividades a las que somos adictos también pueden ser maneras sanas de pasar un buen rato. El problema surge cuando perdemos la capacidad de ser felices por nosotros mismos, cuando nuestra felicidad depende de algo más. Estamos cómodos con ellas, es lo seguro, lo que me hace pasar un buen rato, lo que me relaja… y no sabemos lo felices y libres que podríamos ser si nos alejáramos de ellas. Reconocer que tenemos un problema nos hace sentir débiles y daña la imagen que tenemos de nosotros mismos, pero es también un signo de humildad y necesario para comenzar de nuevo.  No tengas miedo de pedir ayuda, sobre todo si la adicción es fuerte y te está causando mucho daño. Hacé cosas que te hagan sentir bien. Aprende a disfrutar de vos mismo, de las cosas buenas que tiene la vida. Más allá de esas cosas que nos hacen adictos (la tecnología, las drogas, el alcohol, la obsesión con un cuerpo perfecto...) y que supuestamente nos hacen "disfrutar la vida" hay mil maneras  de disfrutarla realmente.

viernes, 19 de septiembre de 2014

¿Qué es ser líder?

El liderazgo para ser auténtico debe empezar por el liderazgo personal


Es tu capacidad de ser coherente, íntegro, de mostrar hacia vos mismo liderazgo personal, lo que hace que otros confíen en vos y decidan seguir tus pasos. No podés dirigir a nadie si no sos capaz de dirigirte a vos mismo. Por este motivo, un buen líder debe invertir tiempo en su autoconocimiento, autogestión y autocontrol.  Recordá que dirigimos con el ejemplo y no ser ejemplo es una de las disfunciones del líder.



miércoles, 10 de septiembre de 2014

¿Moriremos como individuos?


La realidad es esta: en la vida nos topamos con múltiples y diferentes tipos de equipos. Equipos malos, equipos buenos, equipos deportivos, equipos que no saben perder, equipos que llegan a la meta propuesta y equipos que no se rinden.
Una vez me dijeron que el primer grupo por excelencia era la familia, pero me atrevería a decir que es más que un grupo, y pasaría a ser un equipo. Es decir, un grupo de personas es sólo gente unida que no se entiende ni comparte más que un mismo espacio. Un EQUIPO está formado por personas diferentes que tienen una meta en común y se organizan para alcanzarla. Y la familia es eso. Es el principal motor de nuestras vidas, los que están a pesar de, y los que te alientan a seguir. Los que juntos proponen ideas, atraviesan obstáculos y le dan para adelante. O al menos, ese es el tipo de familia que se considera equipo.
Y así con todas las relaciones humanas que emprendamos. Saquémonos todos esos paradigmas que nos dicen que un equipo es la selección argentina, o estrictamente ligado al deporte. Sí, es eso, pero mucho más que eso.
Estar en un equipo no es cualquier cosa, o algo así nomás. Ser parte de un equipo implica grandes cosas, grandes renuncias, grandes sacrificios. Implica apostar por la esperanza, por resultados que a veces no te salen como lo esperabas, o que a lo mejor no tengas la oportunidad de ver. Implica por último, la humildad. Sí, la humildad. Un vos y un yo que se unen a pesar de nuestras diferencias por un objetivo mayor, más grande que nosotros y por el cual vale la pena luchar.
Sea el equipo en donde estés, dalo todo. Entregá hasta la última gota de pasión y enseñá a los demás a vivir el mismo estilo. Porque si a un equipo le falta un integrante, un componente, el equipo deja de ser el mismo. Tanto vos como yo somos importantes y esenciales
Pero, ¿de qué te sirve en definitiva ser parte de un equipo y no estar dispuesto a hacer sacrificios? Y no estar dispuesto a perseverar, o a saber que cuando todos decaigan depende de vos el tirar para adelante. O cuando sobrevenga el cansancio y la victoria no se asome. 

Como dije, estar en un equipo no es cualquier cosa o algo así nomás. Pero nunca dije, que no valdría la pena

-Cuanto más sacrificado el recorrido, más gozosa la victoria-

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Porque, alguna vez, comencé a vivir...

La vida está hecha de momentos. Hay momentos rutinarios como los son comer, dormir, levantarse, ir al colegio, ir a trabajar, volver… Pero están aquellos que no se viven dos veces de la misma manera: empezar una carrera, robar una sonrisa, conocer a alguien. Esto último me sucedió algún día en algún momento que fue oportuno para que sucediera. Conocí a alguien.  Alguien que le dio un giro a mi vida. Alguien que me habría gustado conocer mucho tiempo antes, porque gracias a esa persona, comencé a vivir realmente.
Mi tiempo es único. Limitado, mal usado, compartido, muy pocas veces aprovechado y valorado. Teniendo 68 años admito que tuve dos vidas: una falsa, vacía y una real. Fui joven, me reí, lo disfruté, canté, lloré por “amor” –si así le podíamos decir a un noviazgo que tuve a los 15 años y que duró 4 semanas- , tomé hasta perder la conciencia, estudié una carrera que me llenaría de plata al terminar, pero me faltó aquello que muy poca gente hoy en día es capaz de encontrar: felicidad sincera. Me faltó seguir mis sueños, dejándolos de lado para seguir los que los demás querían que siguiera. Eran tiempos complicados, qué más voy a decir.
Sí, ojo, me re divertí, no digo que no la pasé bien, pero la pasé. Nunca era algo duradero, era una alegría más que una felicidad, que se evaporaba minutos después como el humo del café cuando lo calentás en un microondas: sale un montón de humito, pero tomás un sorbo y descubrís que toda la parte de abajo estaba fría. Esa alegría era una ilusión.
Un día me propuse estudiar la carrera que más me apasionaba. Por desgracia, ese momento en que yo era joven (realmente, era joven, tenía 17 años) mis padres no estuvieron de acuerdo con eso, y al parecer todo la sociedad estuvo de acuerdo con su no acuerdo conmigo. No hubo quien me alentara a darle para adelante, nadie pareció optimista esos días de difícil decisión. Obviamente, con tanto pesimismo, me incliné por hacer aquello que todos deseaban que hiciera, aquello que me posicionaría en un buen lugar económico. Era muy talentoso en lo que hacía, no digo que no, pero nunca me apasionó realmente.
Yo no tenía un plan de vida, no pretendía casarme ni formar una familia, no sabía dónde trabajaría, si viajaría por todo el mundo, si me quedaría a vivir con mis padres, nada. Dejaba que las cosas me sucedieran. Un día me sucedió conocer a ese alguien que cambió toda mi –hasta el momento- vacía vida. Me retó. Me desafió. Me enseñó. Me habló sobre cosas que yo al principio no quería ni escuchar, que plan de vida, que dejar de hacer para empezar a hacer, que qué se yo qué cosas. Pero insistía, sí, insistía… Con el tiempo tuve que ceder, y comencé a escucharla. Me ayudó a armar un plan de vida, lo cual mucho me sirvió. En algún momento le dije que no habría que ser tan estructurado, que debería dejar que las cosas simplemente pasaran. Me dijo que las cosas tendría que hacerlas suceder yo. Me incentivó a estudiar aquello que siempre quise estudiar, y por primera vez me animé. Estuvo ahí en cada momento de festejo, en cada bochazo, en cada crisis. Estuvo conmigo cuando me recibí.
Un día esa persona simplemente no estuvo más cerca de mí, se tuvo que ir. Sí, así de la nada. Imaginate mi expresión. Exactamente así.
Me dejó escrito algo que no transcribiré porque lo rompí todo cuando me enteré que se fue. Después me calmé, y me di cuenta de que lo había roto, por un momento me preocupé porque había perdido ese papel, pero después me di cuenta que no era necesario, había quedado guardado en mi memoria. Me dijo que la vida estaba hecha de decisiones, de metas pequeñas y metas a distancia. Me dijo que hay que sacrificar cosas para conseguir algunas otras, que saliendo de mi comodidad conocería mundos nuevos.
Nunca dejó una explicación de por qué se fue, yo supongo que fue para buscar a otras personas pedidas, para que puedan encontrar ese camino tan copado que tuve la dicha de encontrar yo.

A mi edad actual, lo único que me resta decir es que me alegra haberme cruzado a ese alguien, y me encantaría que cualquier otra persona conozca a ese alguien o a otro alguien que sea igual que aquel. Gracias a todo ese aprendizaje, yo comencé a vivir realmente. Lo único que me hubiera gustado más, es haberla empezado a vivir antes. Pero mejor empezar tarde que tener que haber dicho “¿qué habría pasado si….” y tener que estar ahora ya con edad adelantada, triste y con un recuerdo de una vida que al final simplemente, me hubiera decepcionado. ¿No te parece?

viernes, 11 de octubre de 2013

"Humildad: Cuando soy pequeño, soy grande."

Hay personas que piensan que las personas humildes son las personas pobres, lo cual no es verdad, el dinero no hace más ni menos humilde a una persona. La humildad es un valor que puede extenderse a todas aquellas personas dispuestas a reconocer que aún teniendo una mejor posición económica que otro, una habilidad en algo que otros no, y cosas así, no se cree más que nadie. En vez de usar sus talentos para ponerse sobre los demás, los emplea para ponerse a su servicio y construir una auténtica comunidad humana que no le de lugar al orgullo, presunción o el desprecio por quienes se encuentran en desventaja, ya que estas cosas llevan a las personas a ser materialistas, competitivas, soberbias y terminan descuidando o tratando mal a un semejante ya sea un desconocido, familiar o amigo.
En sí, estas particularidades llevan a formar una sociedad insensible en la cual las personas pasan a ser como robots: no les importa el otro, sólo se fijan en ellos mismos, caminando sin girar la vista hacia los demás. La mejor forma de evitar esto es que cada uno de nosotros sea más humilde, fomentando la humildad en la sociedad.
Ser humilde consiste en no creernos el "mejor del mundo" sino en reconocer nuestros defectos y nuestras virtudes sin agrandarnos, al mismo tiempo que reconocemos las virtudes de los demás y las valoramos positivamente. Sumando todo lo bueno que tenemos podemos aceptar nuestros defectos e intentar corregirlos. Hoy en día nuestra sociedad está muy estructurada, escasea la humildad, el valor de la palabra, el compromiso, la honestidad, valores que en cierto punto van de la mano. El saber escuchar tampoco se ve a diario. Escuchar no es lo mismo que oír, a lo largo del día oímos muchas cosas pero escuchamos poco, apenas prestamos atención a lo que dicen los demás.
Esta virtud es importante ya que todos en algún momento de nuestras vidas necesitamos compartir algo, ya sea algún pensamiento, alegrías, alguna inquietud... especialmente cuando nos encontramos en situaciones límites y hemos perdido el control de nuestras propias vidas (por ejemplo) y necesitamos de alguien que esté ahí prestándonos un oído, un minuto.
Una persona al ser escuchada siente que se sacó un peso de encima, siente placer, no un placer sensitivo si no un placer espiritual. Es un gozo encontrarse con una persona capaz de escuchar lentamente y poder compartir un tiempo con ella. La escucha es un bien escaso, una virtud ausente en la vía pública, un ejercicio que exige humildad, superación de prejuicios, dominio de sí mismo y, sobre todo, un respeto activo hacia cualquier ser humano. El escuchar no se trata solamente de prestar atención  a lo que dice la otra persona sino que también tenemos que escuchar con el corazón y preocuparnos por el bien del otro.
Una persona que personifique la humildad hará el esfuerzo de escuchar y de aceptar a los demás, dejándose de lado por un ratito. Cuanto más acepte a los demás, más se tendrá a esa persona en gran estima y más se la escuchará. Una palabra dicha con humildad tiene el significado de mil palabras.

Pablo Izaguirre

miércoles, 25 de septiembre de 2013

"Todo adulto necesita un niño a quien enseñar, de esa forma aprenden los mayores."

Los adultos solemos pensar que los niños son sólo criaturas inocentes que no son capaces de entender lo que pasa a su alrededor pero, como siempre, nos equivocamos. Si tan sólo pudiéramos aprender de los niños todo lo que tienen para enseñarnos... Solamente basta con pasar algunas horas con uno para aprender sobre valentía, amor, felicidad, fuerza, pasión... Ellos tienen la clave para alcanzar todas esas cosas que perdemos al convertirnos en adultos. Tienen esas pequeñas cosas que nos faltan como sociedad para poder crecer.
Solamente deténganse un minuto para pensar: "¿Qué sería de nuestro futuro si todos fuéramos lo suficientemente valientes como para enfrentarnos a las injusticias que nos rodean en el presente? ¿Cómo sería esta sociedad si en vez de estar nutrida por odio lo estuviera de amor? ¿Qué podemos dejarle a los niños si no sabemos transmitirles la felicidad?"
Hoy en día a los niños lo único que les transmite la sociedad son problemas de grandes, ¿cómo un chico puede ser feliz si no le permitimos disfrutar de su infancia? La niñez es para jugar, disfrutar, descubrir lo que nos gusta y lo que no, para creer que podemos ser cualquier cosa que queramos y hacer lo necesario para serlo en un futuro, para definir nuestra identidad y formarnos como personas. Pero el futuro de los niños depende del mundo en el que vivan y hoy en día ese mundo está contaminado, y no sólo las aguas o el aire; está contaminado en su gente, gente que perdió por completo el interés de vivir en un lugar mejor. Ya nadie se preocupa por enseñar valores a los niños, al contrario, cada día más gente se ocupa de hacerles creer a ellos que esas cosas no sirven.
¿Cómo le explicas a un chico que vive en la calle pidiendo monedas o que tiene que salir a trabajar desde pequeño que la niñez está hecha para disfrutarla? ¿Cómo esperamos que algún día puedan tener un futuro si no les damos las oportunidades necesarias? ¿Cuándo vamos a darnos cuenta que los niños nos necesitan y debemos ayudarlos HOY para que haya un MAÑANA?

Ayudemos a los niños del presente a ser grandes personas en el futuro y nuestro paso por este mundo habrá tenido sentido, porque el mejor medio para hacer buenos a los niños, es hacerlos felices y el que haya tenido la oportunidad de hacer feliz a un chico sabe que aunque ellos no tengan mucho para devolverte, basta con una sonrisa (de esas que nos dan más fuerzas para seguir ayudando), un dibujo, una pregunta simple: "¿No se quedan a jugar un rato más?. Es tan gratificante y tan sencillo ayudarlos, a veces basta con un abrazo y un poco de compañía, otras  necesitan un poco más: un plato de comida, afecto, palabras de aliento, abrigo... Pero lo fundamental para hacer feliz a un niño es darle AMOR y COMPRENSIÓN. Y lo fundamental para que un adulto sea bueno y feliz es recordarle que alguna vez FUE UN NIÑO.


Aimará Rodriguez Bossio

martes, 17 de septiembre de 2013

Ser con el otro y para el otro.

Cada uno de nosotros pisa este mundo de igual manera; el cielo y la tierra no distinguen raza, color o religión. Sin embargo no todos vivimos el mundo de la misma forma, ¿alguna vez te detuviste a pensar esto? Nadie es ajeno a lo que sucede a su alrededor y nadie tiene obligación de involucrarse, pero es esta pequeña decisión personal que tomamos día a día la que marca la diferencia, y nos define. Podemos elegir ser espectadores o partícipes, mirar o hacer, opinar o proponer. Vemos injusticias como moneda corriente. El secreto está en no acostumbrarnos y poner manos a la obra para modificar, por ínfimo que sea, eso que vimos y nos dolió. Nosotros, que elegimos hacer desinteresadamente, que apostamos al bien común por sobre los intereses personales, que queremos cambiar para mejor, que creemos día tras día en el avance de la sociedad, sostenemos firmemente que cada granito de arena sirve y alcanza. De la noche a la mañana no vamos a lograr terminar con la desnutrición, ni con la pobreza, no vamos a lograr detener la matanza injusta e indiscriminada de animales, no vamos a conseguir frenar la discriminación, ni el abuso y violencia en los hogares. Pero si podemos sacarle una sonrisa a alguien, llevarle un plato de comida, una canción, mostrarle que no están solos, que hay gente tirando para el mismo lado, velando por lo que es verdadero y justo; si conseguimos ser la voz de quienes no pueden hablar y los ojos para aquellos que no ven la otra cara de realidad, si conseguimos cambiar nuestros malos hábitos y contagiar con la fuerza de la voluntad a las personas que tenemos a nuestro lado a diario, incluso solo si lo intentamos, -indiferentes ante la posibilidad de fracasar- entonces ahí habremos entendido el sentido de todo. El sentido de vivir en sociedad, de ser con el otro y para el otro formando un entero, el sentido de pisar este suelo y ver el sol cada día. Una mano lava la otra, y las dos juntas lavan la cara. Solo depende de vos sumar tu mano y ayudarnos a limpiar, paso a paso, la sociedad de la que somos parte. 

Aldana Campisi

viernes, 13 de septiembre de 2013

Los valores retro.


No dejes que pase un día sin que hayas hecho algo bueno por el mundo. ¿Y por qué? ¿Quién hará algo por mí? ¿Acaso le importo al otro? 
El egoísmo parece estar de moda. Ese desinterés absoluto, la indiferencia ante la vida del otro, escondida bajo el título "es su vida, que haga lo que quiera, no me influye", nos está llevando a una sociedad cada vez más individualista y desinteresada. Si bien, aún se ven actos de solidaridad y generosidad ante hechos que requieren de estos valores tan cubiertos de polvo; no los podemos apreciar diariamente, no los encontramos en todas las personas. Hoy felicitamos a las personas honestas, respetuosas, colaboradoras por ser como son, siendo que estas actitudes deberíamos encontrarlas  en la mayoría de la gente que cruzamos a diario (no digo que el reconocimiento no sea legítimo, válido o sea innecesario, al contrario, es estimulante a seguir siendo así). 
Es triste ver que cada uno hace su vida, interesándose nomás por el éxito propio y el bien personal antes que por el bien común. Más triste que eso, es encontrarse luego con que todos estamos luchando por más solidaridad, justicia, bien común, seguridad, cuidado del ambiente, reunidos en una marcha, un cacerolazo o manifestación social de este calibre, pero en casa no aplicamos nuestra posición. Queda guardada en el ropero, al lado de la ropa que tenemos pensado regalar y que acumula tierra porque no somos capaces de movernos a algún lugar que junte donaciones. Y no es que no nos movemos porque no tenemos esas cosas para regalar o porque no haya lugares que reciban, no, es por "falta de tiempo", por "falta de ganas", es porque seguro que mañana podré ir, pero hoy estoy muy ocupado como para hacerlo. 
Qué triste dejar la ayuda a los demás para después de la siesta, después de juntarme con mis amigos, para después de mi vida. No dejes que se pase un día, ¡no lo permitas! La calle está llena de personas que necesitan ayuda, desde los más chicos hasta los ancianos, todo hombre y mujer que nos pasa por al lado sin especificaciones, ni diferencias, todos son oportunidades para ofrecernos, para ayudar, para ser solidarios, para salirnos de nuestro pequeño mundo y entrometernos en el de otro por unos segundos, sea donando ropa, un paquete de arroz, un café; sea prestando el oído, dedicando una sonrisa, una mano, una mirada. Todo salva, todo llega, todo trasciende si nosotros permitimos que así sea. La sociedad es una responsabilidad de todos, no del gobierno, no de la municipalidad, no de los abogados solamente o los médicos. Nuestra ciudad es nuestra y lo es todos los días.
 La solidaridad, la generosidad, el interés mutuo, el respeto, todos esos valores, tienen que volver a estar en auge como lo están hoy el egoísmo, la indiferencia, la ignorancia, la competencia individualista. Tienen que estar en todas las personas, tenemos que dejar de acostumbrarnos a esta cultura destructiva y hacer renacer en nosotros actitudes que lleven a la unión, a la felicidad; tenemos que comenzar a vivir según lo que decimos, según lo que queremos, y pensar, pensar en el otro, pensar que no estamos solos en esta ruta; tenemos que desempolvar los valores y vestirlos sin vergüenza, con confianza. Una vez que hagamos esto, podremos decir que estamos siendo coherentes, que luchamos por la justicia, que portamos la bandera en el corazón y no dibujada nada más sobre la piel. 



Jimena Rosales

miércoles, 29 de mayo de 2013

¡Entérate HOY!

Entérate HOY cuál es el reto de nuestro siglo, cuál es el reto de los JÓVENES del siglo XXI. ¿Y a qué nos referimos cuando decimos RETO? Hacemos referencia a un desafío, algo que implica generosidad, pasión, perseverancia, compromiso, trabajo en equipo, sinergia y liderazgo.
Yo, una joven de 20 años, hace tres años que vengo viendo y comprobando lo maravillosa que es la
etapa de la juventud, tanto en mi propia vida como en la de los demás. He visto a jóvenes con grandes valores, jóvenes dispuestos a dar todo si se los exige, jóvenes que aman la justicia, apasionados por lo que creen, y con muchos talentos, entre ellos el liderazgo en servicio.
Es por esto, que nadie ni nada me va a hacer creer que la juventud está perdida, que la juventud fue hecha para el placer, que la juventud no está hecha para lo heroico, que los jóvenes no pueden agrandar su “espejo” para que entren los otros en él…El joven puede no ser indiferente a la realidad, puede amar sin medida, puede dar sin esperar nada a cambio, siempre y cuando se enteren que FUERON HECHOS PARA LO BELLO Y LO BUENO…
Ahí es donde entramos nosotros, las personas que fuimos capaces de palpar esto, para enseñarles y demostrarles a todos los que digan que esto no es así, que es posible; y no me refiero a adultos sino también a chicos que hoy por hoy no tienen las circunstancias favorables para que comiencen a vivir de esta manera, con grandes ideales. Y de este modo podemos empezar a hablar de cuál es nuestro reto en este siglo: CONQUISTAR LA GENERACIÓN…Empecemos por esos nombres que se nos vienen a la mente cuando pensamos en personas que amamos y que quisiéramos que su vida sea transformada por el amor, por un sentido que valga la alegría y no la pena…Ellos están esperando de nosotros para ser “salvados”…
Entérense cuál es nuestra esencia, la misma reside en la heroicidad. Por eso los invito a animarse a dar ese paso firme para transformas sus vidas y así cambiar la de los demás.
Hagamos que nuestros ideales se conviertan en realidad y nunca dejemos de soñar con los ojos abiertos. No permitamos que esta etapa se pase como cualquier otra y no nos demos cuenta. Animémonos a decir SÍ a una vida distinta, a una vida en valores, a una vida con compromiso y amor hacia los demás.

“Si espero, perderé la audacia de la juventud” 


Melisa Cabral

martes, 21 de mayo de 2013

Persevera y...


Cuando un líder se plantea un objetivo y decide ir tras él necesita estar preparado para sortear todo tipo de adversidades que puedan llegar a presentarse, pues no podrá llegar muy lejos si no cuenta con una gran fuerza de voluntad, constancia y firmeza. Esto es a lo que llamamos perseverancia.
¿Ser perseverante atrae a los demás? En gran parte la perseverancia de una persona inspira confianza y seguridad a quienes lo siguen. Si el líder es perseverante estará motivando a su equipo y juntos lograrán cumplir su objetivo. La perseverancia siempre da sus frutos, solo hay que ser pacientes y no rendirse ante las complicaciones eventuales que aparezcan en nuestro camino. Para esto

debemos aprender a tomar lo positivo de cada obstáculo y transformarlo para que así sume a nuestra causa.
Hay una frase muy popular de Thomas Edison (creador del foco de luz) que dice “No me equivoqué mil veces, encontré mil formas que no eran”. Es esto lo que todos debemos aprender a hacer. No darse por vencido, tener nuestro objetivo claro, ir tras él, tomar cada fracaso como una experiencia para no repetir los errores y volver a comenzar.
Al fin y al cabo perseverar no es menos que luchar por los sueños de cada uno e ir tras ellos, sin descansar hasta triunfar.



Aldana  Campisi

"Para inspirar a los otros a soñar, comunica tus sueños"


Cuando me inspire en hacer esto, pensé ¿Por dónde arranco? Los medios de comunicación no aparecieron por arte de magia o los encontramos escondidos debajo de una roca o llegaron del cielo o nos los regalo Pie Grande. Son el producto del ingenio humano a lo largo de muchísimos años. Son el resultado de muchos intentos, pruebas y fracasos que poco a poco, paso a paso, fueron creados gracias a la razón e intelecto humano. Desde los orígenes del hombre que se comunicaban a través de gestos y signos hasta la invención de la imprenta, la radio, la televisión y el INTERNET, han tratado de satisfacer la necesidad del hombre de poder “comunicarse” con los demás, de poder transmitir información y conocimiento a todo el mundo.
Por desgracia muchos de los medios de comunicación en la actualidad se han desviado de su finalidad permitiendo que se transmitan contenidos que se separan de la realidad produciendo un gran daño. Por eso, es importante utilizar los medios de comunicación con responsabilidad y precaución. Pero a lo que quiero llegar es que es fundamental que los jóvenes empiecen a influir en los medios de comunicación ¿Por qué ellos? Porque son los únicos capaces de hacerlo. Son ellos los que ven la realidad de la sociedad día a día, como también son los únicos capaces por su fuerza y energía, características principales de la juventud.
No necesitamos tener una cadena de tv o una empresa multimedios o ser un periodista acreditado para poder influir positivamente en los medios. Los medios de comunicación han evolucionado de tal forma que el “poder” de la comunicación ha pasado de las grandes corporaciones o empresas a las personas, en especial a los JÓVENES.
Hoy, la era digital y los avances tecnológicos dieron lugar a un nuevo medio de comunicación que son “LAS REDES SOCIALES”: Facebook, Twitter, Youtube, Instagram, etc. Que son unas de las herramientas más poderosas para influir en la sociedad ¡Aun más grande y poderosa que la televisión! Y lo increíble de esto es que permiten a cualquier persona poder expresarse a través de ellas y lograr que su mensaje sea captado por miles, yo me animaría a decir, a millones de personas.
¿De verdad se puede influir en la sociedad con las redes sociales? La respuesta es SÍ. Hoy en día, una persona que tiene un perfil de twitter puede tener más seguidores que un presidente o un famoso y su crítica será tomada con suma importancia. Una persona puede subir un video desde su casa en Argentina por youtube y ser visto por otra que vive en el polo norte en instantes. Un joven con un evento de facebook puede convocar a más de un millón de personas.
¿Es fácil tener acceso a ellos? Solo necesitas una PC, una conexión a internet y por sobre todo una BUENA IDEA. Lo que con otros medios tardarías años en lograr, lo podes lograr al instante con este nuevo medio.
Quienes tienen que aprovechar esta gran oportunidad y no dejarla de lado son los JÓVENES porque son ellos los que DOMINAN este medio de comunicación y quienes saben sacarle el mejor provecho. Las redes sociales no son solo una forma para organizar con tus amigos una reunión, subir fotos o poner “me gusta” sino también el medio para poder transmitir  tus sueños, tus metas, tus ideales,  defender lo que vale la pena defender, mostrar la realidad tal cual es. Para poder demostrar a los demás que vale la pena animarse a seguir un sueño, a mejorar las cosas, a resolver los problemas, a cambiar lo que está mal en esta sociedad que pide a gritos buenos lideres, valores sólidos como base  y por sobre todo podemos seguir difundiendo este mensaje de que los jóvenes tenemos el poder de cambiar la realidad.
Las redes sociales nos permiten llegar a las otras personas con facilidad. Influye en los círculos más cercanos que tenemos: la familia y amigos. Por eso es importante ser prudente con los contenidos que subimos en ellas. Este es el primer paso para lograr cambiar la realidad. De a poco se  tienen que ir  animando cada vez más, para  alcanzar la radio, la televisión, los diarios, etc., terminando sin darse cuenta influyendo en cada una de las personas que se enteran de lo que pensamos. Pero depende de ustedes PERSEVERAR para lograr esto. Depende de vos, joven…



Cristian Zequeira

lunes, 20 de mayo de 2013

¿Puedo solo? ¿Voy a llegar lejos?


Para llegar a una meta no puedo ir solo, ya que a la primera que me caiga no habrá nadie que me levante.
Es por eso que es necesario un equipo. Pero ¡ojo! No es lo mismo un grupo de personas que un equipo.
Un grupo de personas, es solo gente unida que no se entiende ni comparte más que un mismo espacio. Un EQUIPO está formado por personas diferentes que tienen una meta común y se organizan para llegar a la misma, siempre con un líder que lleva adelante al equipo.
Gracias a Dios que somos diferentes, ¡¡eso es indispensable para un equipo!! Sino no tendría gracia: todos haríamos lo mismo y nunca llegaríamos a la meta.
Hay que trabajar organizadamente para lograr una meta común, sino no se llega a ningún lado.
Si nos organizamos vamos a lograr cosas muy grandes, a esto se le llama “Sinergia” (1+1=3) que es cuando el todo es más que la suma de las partes. Trabajando juntos rendimos y producimos más que cada uno por sí solo y sin organización.
Pero como dijimos antes, es necesario un líder que organice el equipo, que distribuya tareas. No debemos pensar en un líder dictador y mandón sino en un líder que guíe a los demás, que sea comprensivo, generoso, que lleve el equipo adelante con mucha capacidad y amor.
Y para eso, el líder debe encontrar su propia “voz”, preguntándose: ¿Qué es lo que hago bien? ¿Qué me apasiona? ¿Qué necesidades hay en mi familia, en mi comunidad, en mi equipo? ¿Para qué tengo talento? ¿Qué es lo que dicta mi conciencia?
Sobre todo el líder debe de alimentar cuatro necesidades fundamentales para vivir plenamente y ser un ejemplo en el equipo o en el lugar donde le toque estar. Estas necesidades son:
* Cuerpo: debo tener disciplina conmigo mismo, si pretendo hacer algo, hacerlo. Forjar mi voluntad.
* Corazón: Tengo que encontrar lo que me apasiona en la vida, qué es lo que mejor hago.
* Mente: el líder  tiene que tener una visión de lo que quiere a largo y corto plazo para su vida, su equipo, etc. Y no puede faltar la propia formación, leer, estudiar mucho y saber de todo, para ser cada día más capaz.
* Espíritu: en mi opinión, la más importante. Debemos tener en cuenta lo que nos dice nuestra conciencia, lo que nos dice esa voz adentro nuestro, y sentirnos tranquilos con lo que hacemos. Poder reflexionar, volverse y mirarse uno mismo para ir viendo como actuamos.
El líder se centra en lo que puede influir para cambiar las cosas y no en lo que no está bajo su control.  Se tiene que preguntar: ¿Qué puedo hacer yo?
Un líder debe crear una visión, tener buenos valores y crear estrategias compartidas, o sea, para el equipo. Debe ser “duro con los problemas y blando con las personas”. Corregir con amor, y ¡liderar con amor! ¡Es lo más importante!



Santiago Sandoná.


miércoles, 1 de mayo de 2013

El líder.


El líder es el protagonista de las escuelas de liderazgo y formación ECO, pero ¿alguna vez te detuviste a pensar verdaderamente qué es ser un líder? ¿Qué es lo fundamental de este? ¿Cuál es su rumbo y su meta? ¿Qué cualidades tiene?
Este líder es el que conducirá a un grupo, sus seguidores, a un fin determinado, es por eso que debe saber a qué rumbo quiere conducirlos. Pero para eso, deben tener en claro qué clase de líder quieren ser: un líder positivo o negativo. ¿Un líder basado en valores o uno que haga el mal? ¿Un líder con grandes ideales o aquellos que no apuntan más arriba de sus ojos? ¿Un líder para los demás o para él mismo?
Es fundamental que sepan el rumbo que desean tomar y que sus seguidores lo conozcan, ya que las decisiones las tomará el líder pero las consecuencias las afrontan  todos, es por eso que Aristóteles decía “Todo se le permite a un líder menos que se equivoque”
Nuestros verdaderos y grandes líderes serán aquellos que sueñen alto, pero con los pies en la tierra, aquellos que tengas ideales nobles, aquellos que estén dispuestos a dejar todo por mantener el rumbo y llegar a su meta, aquellos que actúen con pasión infinita por lo que anhelan, y sobre todo aquellos que no teman ser distintos, que no tengan miedo de jugársela por sus ideales.Por eso es fundamental que en la juventud cada uno defina sus verdaderos ideales, porque este es el momento, ¡hoy y ahora!
Pero ahora bien, como es lógico, el líder tiene ciertas características que son fundamentales para desarrollarse como este. Principalmente tiene una determinante circunstancial favorable (circunstancias en las que desarrolla su vida); un contenido en valores, lo que conforma su “columna vertebral” y lo que marca la diferencia entre una persona y otra; y por último e igual de importante, el compromiso, que es el origen del liderazgo.
Son los pequeños gestos de cada día los que nos convierten en líderes. Decir lo que se piensa, respetar lo que creen los demás y comunicar con respeto. Contagiar nuestros valores a través de nuestras acciones.
El líder debe comprometerse consigo mismo, y esto hará que los demás se comprometan. Un líder tiene fuerza. Cree. Imagina, es creativo. Plantea sus objetivos, y quiere cumplirlos. Trabaja con felicidad, optimismo y paciencia, sabiendo que nada le llegará fácil. No se hace problema por cosas que no puede controlar, y utiliza todas las herramientas que pueda para llegar a su meta.
Un líder no se plantea sus fines para conseguir reconocimiento de los demás por ello, sino para demostrarse a sí mismo que puede llegar adonde quiera. Es servicial, humilde y no es egoísta. Comparte lo que sabe, lo que tiene, con el fin de que los demás se contagien con su hacer y decir.
Un líder enseña con los hechos más que con las palabras.
Es un alma que tiene la fuerza, el carácter y la voluntad de decir "quiero" en vez de "quisiera" y eso lo diferencia.
Un líder da el primer paso, se cae mil veces, pero se levanta cada vez, siempre con una sonrisa; avanza, y no se rinde.
El líder organiza, planifica, y se toma tiempo para renovarse. Se da cuenta de que tendrá que sacrificar algo para cumplir sus metas, pero lo hace. Luego, se siente satisfecho y no se arrepiente de todo lo que hizo por su misión.
El líder ama su patria y la defiende, quiere lo mejor para ella. Tiene un alma joven, y tal vez nunca se conozca su nombre, pero su satisfacción será plena porque él sabrá que hizo lo que debía hacer.
El líder sabe que el camino no es fácil y que habrá problemas, pero no se alarma. Para cada problema hay un millón de soluciones posibles. Evalúa y elije lo que cree correcto.
El líder vive su vida y no deja que nadie la viva por él. El líder vive con pasión, y confía. Confía en que algún día llegará a sus metas.

"Hace más el que quiere que el que puede".





Julieta Fassi

miércoles, 24 de abril de 2013

“No pisar el césped”... ¿Y la dignidad sí?


“No pisar el césped”.  ¿Y la dignidad sí? Es decir, ¿acaso alguien se acuerda de ella?
Hoy en día nos hemos acostumbrado (o al menos estamos acostumbrándonos) a ver cómo un bebé en el seno materno es quitado, arrancado de su primer hogar; a ver un niño hambriento pidiendo comida, bebida, dinero para llevar a su familia, o padres del mismo revolviendo basureros para ver si ésta noche sus hijos sobreviven. Mujeres que se prostituyen en las esquinas; jóvenes que no saben de cuánto son capaz, que dejan la escuela, y pasan su tiempo con sus mejores amigas, las adicciones. Adultos que están al borde del suicidio porque no encuentran un sentido en sus vidas, porque son infelices, y nada los motiva y hasta ancianos que agonizan tristemente cada día porque sus familias se olvidaron de ellos.
¿Es necesario preguntarte entonces qué pasó con la dignidad? ¿O con estos ejemplos y muchos otros más que encontras en tu realidad, podés notar cómo cada día la dignidad de la persona humana no está siendo valorada como se debe?
¡La dignidad es el valor que tenemos por el sólo hecho de ser personas y existir! La dignidad no es una cosa, o algo que se transfiere así como así. La dignidad es única porque vos sos único e irrepetible.
¡La dignidad no se compra! No les creas a los realities shows, telenovelas, o series que nos muestran todos los días una realidad diferente y superficial. Hombres y mujeres que no poseen autocontrol, o no se respetan a sí mismos, ridiculizándose cada día más, sólo por dinero. No, no, nada de eso. Y ahora te digo, ¡no dejes que nada ni nadie menosprecie tu hermosa juventud! La etapa de rebeldía que la mayoría la encausa para cosas del mundo, vanas y superficiales,  yo te invito a que la encauses en metas grandes y elevadas, en sueños y causas nobles por las que luchar. Porque de eso se trata, de una rebeldía pero con causa.
Dignidad tenemos TODOS. Vos, yo, la presidenta, el padre de familia, un honesto trabajador, el colectivero, un niño y también el que cometió un crimen. Es así, te guste o no. Lo que hace que mi persona se deteriore o enriquezca, serán las acciones que elija cometer. Pero mi dignidad, por más cosas buenas o malas que haga, no se va.

Por eso NO tenemos el derecho de aumentar o disminuir la dignidad del otro. Pero lo que sí podemos y debemos hacer es elegir qué camino y qué acciones escoger. ¿Acaso son buenas o malas? No te olvides que tenemos sentimientos, y que como podemos hacernos un bien, también podemos hacernos un mal.
¿TE VALORÁS TODOS LOS DÍAS COMO PERSONA DIGNA QUE SOS? ¿O dejás que los demás “arrebaten” tu dignidad y la pisen como quieran?
De ser “sí” o “no” tu respuesta, sólo hay una para cambiar la realidad: … Y es, el AMOR. El amor DIGNIFICA y NOS DIGNIFICA. El amor es capaz de soportarlo todo, la fatiga, el dolor, los defectos del otro, y hace que tendamos una mano al necesitado. Por eso, es necesario que haya gente que AME lo que hace, que ame hasta que DUELA, y cuando DUELA será una buena señal, pero aún así, HAY QUE SEGUIR AMANDO MÁS. Aún así, hay que AMAR HASTA MORIR.





Camila Cabral

sábado, 13 de abril de 2013

"Si sueñas corres el riesgo de que tus sueños se cumplan"

Es verdad que el líder tiene que actuar. Pero para llegar a la acción, debe primero tener un objetivo que lo motive a hacerlo.
Los sueños (aquellos que se desean con el alma y que realmente nos mueven), son la catapulta que nos lanza a cambiar la realidad. Un líder debe ser, por sobre todo, soñador, y a veces (siempre) debe soñar alto. Soñar para todos, no para él mismo. A veces por los ideales que nos planteamos la gente que nos rodea, se ríe, o no nos toma en serio, cree en la imposibilidad más que en la posibilidad. Ante esto, decimos ¿qué importa? Yo sé quién soy, lo que puedo hacer, y estoy seguro que voy a cumplir mi sueño, o al menos voy a luchar con todas las fuerzas para conseguirlo. Lo que pasa es que la gente perdió las ganas de soñar y las esperanzas de que el mundo pueda cambiar. Es ahí donde entrás vos a demostrarles lo contrario. Hay que inspirar a los demás, a partir de nuestros sueños, a que sueñen. "Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo. Si tienes un sueño debes protegerlo. Si alguien no puede hacer algo te dirá que tú tampoco puedes. Si quieres algo ve tras ello". 
Muy lindo soñar, muy lindos los sueños, pero ¿trabajamos por su realización? Lo que hacemos todos los días debe estar orientado a poder cumplir ese sueño, esa meta. La pregunta que tenés que hacerte es ¿qué hacés en tu semana en miras a tu sueño? ¿te planteás objetivos que colaboren al camino hacia el objetivo final, o te ocupás de cosas que no hacen al cambio?
Recordá que sos él (o la) único (o única) que decide qué hacer con su tiempo. Vos solo sabes si algo vale la pena o no en tu vida. Cuando algo no reclame entrega, sudor y sacrificio, muy probablemente no valga la pena. 
Para terminar, quisiera dejarte una frase más: "Hay que dejar de hacer para empezar a hacer". Para realizar los sueños hay que trabajar, invertir el tiempo en algo que nos lleve a eso. Ya lo sabemos. Como somos jóvenes, muchos de nosotros tenemos un montón de actividades todos los días. Deportes, idiomas, música, teatro, y todo lo demás. Es difícil a veces ceder a un día de entrenamiento o de inglés para algo tan importante como la realización de un sueño, pero si nos ponemos a pensar, después de todo lo que se dijo, si ese sueño vale realmente la pena...¿estamos dispuestos a dejar algo para hacer algo más? ¿Nos animamos a cumplir nuestros sueños? 




Jimena Rosales

sábado, 16 de febrero de 2013

Para el líder.

Hoy voy a escribir como una joven que siente impotencia ante la sociedad que se hunde cada día más profundo. Hace un rato me enojé. Sí, me enojé y por dentro grité, rompí ventanas, papeles y puertas. Quise sacar mi enojo para afuera, en forma de texto escrito, pero supuse que si escribía en ese estado, pensaría acorde a mis instintos cuando estoy enojada, y diría cosas que no querría decir. Así que decidí esperar a que el enojo se me pasara y sólo quedara la sensación del momento, la impotencia, la decepción, la ira. Sé que a muchos les pasa esto de ver lo que sucede en la actualidad, y querer cambiarlo con un simple chasqueo de dedos, con un simple pestaneo. Y después nos acordamos que somos personas, que no tenemos ese tipo de poderes y simplemente nos decepcionamos, nos cansamos. Ésta es una de las motivaciones, de las fuentes de energía para seguir luchando, ¿no? La resignación, la impotencia, la decepción... esto nos da fuerza para continuar trabajando hasta el cansancio por esta generación, pero ¿sabés qué? yo siento que mis fuerzas solas no alcanzan para lograr esto que muchos deseamos. Y como sé que vos sos uno de los que quieren una Argentina mejor, te vine a buscar. Te estaba buscando, líder.
Ayudá. Aportá. Trabajá. Sos muy necesario para que el cambio se genere, así que no falles. Hacé lo que tengas que hacer. ¿No sabés que hacer para ayudar? Aportá lo que sea, trabajo, ganas, valores, patriotismo, voluntad, servicio, compañerismo. Lo que sea. Sé que lo vas a hacer bien. Te pido que no te demores, ¡No hay tiempo para dejarse estar! ¡No lo dejes para mañana! Esos jóvenes te necesitan hoy. Ahora mismo. No dejes que se pase tu momento. Vivilo. Disfrutá de ayudar, es la única manera de que el cambio surta efecto. El mundo necesita que la gente haga algo por él, pero que no haga cualquier cosa. El mundo necesita gente que ame lo que hace.
Quisiera estar todo el tiempo al lado tuyo, dándote ánimos, levantándote cuando caigas, poniendo mi hombro para que llores, celebrando tus logros... Pero hay otras personas que aún no descubrieron lo que vos sí. Todavía no saben que hay un líder dentro suyo esperando ser libre para salir a contagiar almas dormidas. Alguien me buscó a mí, yo te encontré a vos y ahora te sumás a salir a buscar a esos jóvenes que van a hacer historia, a esos jóvenes que van a cambiar la historia.

jueves, 24 de enero de 2013

Ha terminado un año y qué año, ¿no?


Hoy me siento a recordar el paso de la Asociación por este año 2012, gran año para todos los que formamos parte de ella.
Un año inolvidable para muchos, que nos enseño taaaaaaaaaanto. Que nos hizo renegar pero disfrutar con alegría. Que nos hizo renunciar a cosas lícitas para esforzarnos más por este Ideal,  pero que nos regalo más que una simple amistad, nos regalo gran parte de lo que somos hoy.
Cuántas charlas, cuántas reflexiones, cuánto crecimiento.... ¡Cuánto hemos hecho! :)
 Comenzamos con el campamento formador de coordinadores, muchos pensamos "¿yo líder? ¿yo, dirigir un grupo? contate otro chiste" Pero así fue... Realizamos la 1era Escuela de Liderazgo 2012 en la UCA, 150 chicos, visitas de mexicanos, break, los nuevos coordinadores emocionados, con nervios por lo que les tocaría.. Todo muy lindo... Salió increíble! Pasaron 3 meses y pensamos "¡lo hicimos!".
Llega julio de 2012 y nos ofrecen iniciar una nueva ECO, esta vez en la Facultad Austral y nosotros "¿otra ECO, podremos? ¿ cómo hacemos con REA?" y así fue, nos arriesgamos a este reto.. El reto de llevar a cabo la Escuela de Liderazgo y Rosario en Acción a la vez, paralelamente.. Qué increíble, ¿no? Quién lo hubiera pensado. Esta vez, con menos chicos pero quedaron 4 de todos ellos a formar parte de la Asociación.
Nos lanzamos a realizar varios cursitos como el de oratoria en la Austral y el curso de RCP en el CES.
Por otra parte, se realizaron varias actividades como la fiesta del REAmigo, Festejo de los cumpleaños, Salir a repartir frases en fechas especiales, pegar carteles en las calles, rifas, repartir volantes, torneo de fútbol, concientización vial, la revista y ¡qué revista!, la fiesta de fin de año, entre otras cosas y nuevamente planificar el campamento 2013.
También es cierto que le dedicamos tiempo a la reflexión de nuestra conciencia y a la formación, a nuestra propia formación. Profundizamos en los valores morales que nos hacen tomar conciencia día tras día para mantenernos rectos y erguidos ante las innumerables circunstancias de este atropellante siglo XXI. Aprendimos temas como la Ciudad de Rosario del siglo XVII al siglo XXI, la Moralidad de los Actos Humanos, entre otros.
Así se nos fue el año... Pero también cabe destacar que las actividades que realizamos llevaron mucho tiempo, dinero, compromiso, responsabilidad y esmero, ¡mucho esmero!
Este nuevo año que comienza nos lanzamos con todo y para todos, decidimos decir basta al pacifismo e introducirnos de lleno con todo para lograr una  mejor sociedad.
Somos líderes, podemos hacerlo!
 Efectivamente, puedo decir que todos los que formamos parte nos ponemos la camiseta por Rosario en Acción, salimos a dar batalla por ella porque sabemos que lo que hacemos es sin duda, algo buenísimo que le aportamos a nuestra Nación.
Yo por ejemplo, todas las semanas espero que sea viernes pero no porque terminara la semana sino porque tengo un motivo diferente, ir a Rosario en Acción.
Esas reflexiones emotivas que te hacen sentir escalofríos, poner la piel de pollo y pensar, sin duda, que valió y vale la pena formar parte de esta Asociación.
Con el tiempo, comenzás a asumir la responsabilidad de que Argentina nos necesita y que podemos cambiarla y mejorarla, comprendes que somos jóvenes y podemos hacer taaaaaaaantas cosas (y a veces no nos damos cuenta), entendés por fin, que la juventud no está perdida y te dan ganas de salir corriendo a demostrarlo.
Un año lleno de aprendizajes constantes, motivaciones frecuentes, arduo trabajo en equipo, un año lleno de renuncias a las cosas que más nos gustan por cumplir ese ideal. Ese ideal que todos procuramos alcanzar y es nada menos que la conquista de nuestra generación!!
Es posible?- dijeron algunos. Hoy les digo: claro que es posible! quizás no de la manera que soñamos pero con pequeñas acciones ya estamos haciendo el cambio.
Esto no es un hobbie, un pasatiempo no más, no es "me voy a jugar al líder que salva el mundo y vuelvo". No, no. Muy lejos estamos de ello. No pretendo que todos seamos iguales pero sí busco que todos amemos esto que hacemos, que se apasionen y se tome en serio la tarea que nos toca. Esto es, sin duda, desear con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todo nuestro ser, una Argentina mejor! Un país donde reine la justicia, la paz, el amor y la unidad.
Buscamos en los jóvenes formarlos en valores, para que los mismos estén cimentados sobre rocas y puedan salir confiadamente a la aventura de soñar con los ojos abiertos, accionando ante actitudes nefastas que ocurren en la realidad, abriendo nuestro corazón a las personas que más nos necesitan y haciendo eco en la eternidad.
 Nadie dijo que sería una tarea fácil pero es nuestro desafío y nosotros podemos lograrlo! Somos una gota de agua en el mar y sin esa gota el mar no estaría completo.
Somos el presente y el futuro de Nuestro nación. Estamos donde no todos están. Por eso, sigamos Perseverando. Trabajemos  por seguir haciendo de este lugar uno mejor, no para nosotros mismos, sino para todos. Cambiemos lo malo que vemos hoy. Trabajemos por la patria, por esa patria que llora y está mal, trabajemos por mejorarla, no la dejemos. Amemos lo que hacemos, seamos solidarios, ayudemos, sigamos creciendo, sigamos contagiando nuestros ideales, sigamos conquistando nuestra generación!!
  
No seas del montón, atrévete a marcar la diferencia ya que como aprendimos, todos podemos ser héroes anónimos y por sobre todas las cosas, así como a nosotros, Argentina también te necesita!!!


                                                                                                       Daiana Sosa. 
                                                                       Miembro de Sociedad, Rosario en acción. 

domingo, 9 de diciembre de 2012

Argentina: te amo.

Caso 1: La Argentina juega un partido de fútbol en el mundial. Todos los argentinos decoran las tiendas, las calles, se pintan, se ponen la camiseta blanca y celeste, se juntan a ver el partido, publican "DALE ARGENTINA", "ARGENTINA TE AMO" en sus muros, twitters, y demás redes; a la hora del partido cantan el himno con pasión, se emocionan, hacen silencio mientras está jugando, sonríen, le dan atención, la respetan, la quieren... 
Caso 2: En un acto patriota se está izando la bandera. Las personas presentes están cruzadas de brazos, con las manos en los bolsillos, mirando para cualquier lado, muchos tienen vergüenza de cantar el himno en voz alta, otros se ríen a escondidas de los que cantan fuerte, otros miran el celular, el reloj, lo que sea; casi nadie lleva ni remera ni una escarapela blanca y celeste... esa fecha, es feriado, nadie sabe por qué realmente, pero es feriado, y salen a pasear, y se van de vacaciones, y disfrutan del día, pero en los muros de facebook , ni en los twitters aparecen publicaciones haciendo referencia a Argentina....

¿Qué nos pasa, argentinos? ¿Acaso solo somos argentinos por momentos? ¿No habíamos dicho de defender, respetar, y amar a la Argentina por SIEMPRE? 
El simple hecho de que la bandera esté frente a nosotros, es un signo que merece respeto. El himno, cantar el himno. ¿Dar vergüenza cantar el himno? Y decir malas palabras, mentiras, gritarlas a veces... ¿no nos tendría que dar más vergüenza?  En la cancha lo cantamos a todo pulmón. ¿Por qué no en los demás momentos?
Un feriado patriota, un 25 de mayo, un 20 de junio... feriados. Se resume a eso, hasta se cambia de fecha para hacerlo parte del comercio del turismo. No todos saben por qué son feriados, el valor que tiene realmente, qué pasó en esa fecha hace tantos años.
Todo esto es, en parte, triste. Es como dejar de lado a un amigo, como que nos da vergüenza... y no está bueno. Por otro lado, es incoherente que luchemos por una Argentina mejor, que digamos amar a la Argentina y no la respetemos ni le seamos fieles. ¿Qué clase de amor es ese? Si queremos algo, tenemos que hacerlo en serio, y querer todas las partes de eso. No sólo cuando está todo bien, cuando todo es festejo, sino también en los tiempos en que las cosas no son color de rosa y hay un poco de lluvia. 
Argentinos somos siempre. Y si vamos a luchar por una Argentina mejor, primero tenemos que amar sinceramente a nuestra patria.

lunes, 27 de agosto de 2012

Los héroes de hoy

Hace muchos años, José de San Martín soñó un ideal: la libertad. Luego de idealizar este pensamiento, lo llevó a la acción. Preparó tropas, organizó soldados, planeó estrategias, cruzó la Cordillera y luchó. Luchó por conseguir ese ideal.
¿Acaso habrá sido fácil recorrer ese trayecto, desde Argentina hasta Chile; desde la planeación a la acción... desde el sueño hasta la realidad?
Pero... ¿qué pasaría si la meta fuera fácil de conseguir?  No haría falta un San Martín, ni ningún otro general que lidere.
Es allí donde nuestro potencial se manifiesta con su máximo brillo. Es en el camino complicado, con obstáculos, donde lideramos realmente.
Hoy debemos adaptar las actitudes de los arquetipos que se nos presentan, a nuestra generación. No tenemos que luchar con armas, pero sí con nuestras acciones. Es con la esperanza, la alegría, la dedicación, la constancia, el idealismo, y con la pasión, que vamos a lograr conseguir nuestro objetivo.
Conquistar una generación no es fácil, tampoco lo habrá sido en su entonces, liberar un país del dominio extranjero. Pero... ¿por qué no intentarlo? El ideal está en nosotros, el obstáculo que se interpone en nuestro camino para lograrlo y la manera de superarlo también.
Nuestro ideal es conquistar nuestra generación, ser cada vez una Argentina mejor. Y manteniendo siempre la mirada en el cielo y los pies sobre la tierra, seguro lo conseguiremos.

viernes, 3 de agosto de 2012

¡Noche solidaria!


Planificación, tiempo, dinero, esfuerzo... organizarnos.
Buscamos en nuestros roperos y en toda la casa ropa, zapatillas, compramos comida y adjuntamos a todo esto nuestras ganas de ayudar, las sumamos, las multiplicamos...
Llegamos al punto de encuentro y separamos en bolsas: Ropa para niños, ropa para mujeres, ropa para hombres... termos por todos lados, comida, saquitos de mate cocido, golosinas, masitas... Y mientras preparamos todo pensamos... hoy vamos a salir a la calle a ayudar, a marcar la diferencia, a ser el cambio que queremos ver. Hoy vamos a salir a solidarizarnos con esas personas que no tienen todo lo que tenemos, y que nos necesitan.
Y...¿por qué hacemos todo esto?
 Porque el líder no busca su bien solamente, sino que siempre va en miras al bien común. 
Como buenos líderes que buscamos ser, no nos puede faltar un valor tan importante y necesario como es la solidaridad. No somos líderes para nosotros mismos, sino para el mundo. Estamos donde no todos están, y ayudamos a aquellos que están ahí, ¡pidiendo ayuda!

Ayudamos en lo que podemos. Con una sonrisa; con un café caliente para calentar el cuerpo que se enfría estando horas a la intemperie; con una palabra de aliento; con un mate cocido; unas masitas para callar al estómago; con un simple gesto que les muestre que no están solos, que aún hoy quedan esperanzas, que hay gente solidaria que apuesta a un futuro mejor, a un presente mejor.
Lista de lugares para recorrer, ropa, termos de café,
 jugo, agua, sopas, y comida.
Acercarte a esas personas que miran con alegría y un poco de timidez, ver que sus rostros se iluminan cuando les sonreís y le ofreces cariño.


No nos dieron a cambio más que un apretón de manos, un agradecimiento, una sonrisa... y no hay mayor satisfacción ni recompensa que esa. 
Sigamos creciendo. Trabajemos por seguir teniendo momentos de motivación como estos; por seguir haciendo de este lugar uno mejor, no para nosotros mismos, sino para todos. Seamos buenos líderes, fomentemos valores, cambiemos lo malo que vemos hoy. Trabajemos por la patria, por esa patria que llora y está mal, trabajemos por mejorarla, no la dejemos. Amemos lo que hacemos, no seamos egoístas, seamos solidarios, ayudemos, sigamos creciendo, sigamos contagiando nuestros ideales, sigamos conquistando nuestra generación.